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Momentos oscuros del viaje





A lo largo de estos meses me han sucedido muchas cosas buenas y otras malas y muy malas. Hace dos días, sin ir más lejos, me pasó algo bastante feo y pasé un momento horrible del cual nunca me olvidaré.

 Subía el cerro Apante, que me había recomendado la persona donde estaba hospedada, en un pueblo de Nicaragua llamado Matagalpa ( ya el nombre no indica nada bueno), cuando veo a tres tipos que venían bajando y me miraban. Seguí. A mí no me habían gustado para nada y en ese momento agradecí que no me robaran. Pero eso sólo fue una ilusión.

Seguí subiendo y me cruzo una pareja de gente grande que me dice que no suba sola y que es peligroso. No me preocupó mucho porque siempre me dicen lo mismo en cualquier parte donde voy y hasta hoy no me había pasado nada. Así que descanso un rato en una piedra y sigo.

Al cabo de un rato me cruzo unos gringos a los que les pregunto si falta mucho para llegar a la cruz, que es el lugar final del recorrido, y me dicen que una media hora o menos. Les pido que me saquen una foto y sigo.Hasta ese momento todo bien. Me había olvidado de los que había cruzado antes y no había peligro a la vista.

Sigo un rato más, ya cansada y deseando llegar. Era un camino de piedras, con muchos árboles y sobre todo cuesta arriba todo el tiempo. Fue muy cansador. Se abren dos caminos, no se cual tomar, (me ha pasado muchas veces y no sólo literalmente). Llego a otro punto donde había un tipo jóven y le pregunto. Me dijo, de mala gana, que era derecho. Después de haber preguntado sentí algo feo, cierta desconfianza,algo raro pero feo.

Subo un poco más y acá viene la parte horrible que tuve que contar  tres veces a los policías lentos y poco serios de este país.

A unos pocos metros diviso una cruz de madera. Me quedó un instante ahí mirando para donde seguir. No veía camino a simple vista y menos que me condujera a la cruz de arriba. En ese momento fue cuando vi a estos tres tipos que me había cruzado antes y que no me habían gustado nada. En ese momento pensé lo peor. No me equivoqué. No hice notarlo pero eso no importó.

No quería mirar ni ver que iba a pasar pero eso no coincidió con lo que pasó. Lo primero que hice fue preguntar cuál era el camino a la cruz. De todos modos eso no desencadenó lo que pasó después. Igual iba a pasar. Estaba acorralada y los malditos aprovecharon la situación y el momento. Estaba en el lugar equivocado en el momento no indicado.

De repente, uno de ellos se me acercó y me agarró por atrás y me sujetó los brazos. empecé a gritar, en vano, seguía gritando y fue en vano. Otro me tiró del bolso. Yo forcejee y otro desgraciado me pega en el labio y en el hombro. Me arrastraron porque no soltaba el bolso. Se rompió una tira y yo veía como mis documentos, tarjetas, cámara y teléfono fueron robados, quitados de una manera brutal, abrupta, violenta y horrible.

En el momento sólo atiné a no ceder, agarrar fuerte mientras  tres vagabundos malparidos me sujetaban, golpeaban y me robaban. De nada sirvió. Los tipos escaparon como cobardes indignos y yo me quedé anonadada, gritando, despeinada, con el corpiño y el pantalón roto, con una herida en la rodilla y otra en el tobillo, sin saber que hacer.

Lo primero que hice fue caminar y correr, tratar de ver si habían tirado algo. Vi el pasaporte y unos papeles. Nada más. Estaba indignada, no creía ni podía entender lo que me había pasado. Siempre me dijeron " es peligroso ese camino, está solo" y nunca había tenido problemas. Anduve por lugares supuestamente más peligrosos y nada. Ese día un matrimonio del lugar me dijo lo mismo, dos veces, y pensé que sería una de las tantas advertencias que me habían hecho en otros lugares  pero no.

Bajé corriendo y llegué a una familia donde pregunté por la policía. El hombre llamó y al rato estaba en el lugar. La mujer me dio ropa y me cambié.Fui a hacer la denuncia, estuve más de una hora para eso y después me llevaron  al lugar donde me habían robado. Le dije al policía que estaba cansada, que para qué íbamos a ir, en qué me beneficiaba a mí y dijo que era por "turistear", que él no conocía el lugar. En ese momento quise matarlo.

Subí sin ganas. Eramos cuatro. Tres mujeres y un policía. Su plan era de más de diversión que de trabajo. Le dijo a una de las mujeres que le diera un pico. Fue ahí también cuando no entendí nada de nada y pensé que era todo una mierda. En ese momento le dije que era poco serio, que no estaba haciendo su trabajo y que yo no estaba de joda. Siguió y cuando llegó arriba se sacó fotos, mientras su compañera debatía entre contestar o no mensajes a su jefa.

Al volver estuve otro rato en la comisaría. Dimos una vuelta para ver si encontrábamos a los tipos pero nada. Vi uno que me resultaba conocido pero no estaba segura. Llegamos a la comisaría y otra vez lo mismo: ver unas mil fotos de maleantes y esperar a la nada misma.

Mi pierna no estaba del todo bien y el pantalón roto. La camiseta estaba sucia. Mis pelos como si hubiera estado en un ventarrón y mi ánimo por el suelo. No podía creer lo que me estaba pasando. Uno de los peores momentos, o el peor,  del viaje.

Volví al otro día porque el detective, quien fue por tercera vez el que me preguntó sobre el robo, me dijo que al día siguiente iríamos a dar una vuelta y ver si se encontraba algo y cuando me vió me dijo que espere, esperé un rato y después me mandó al médico legal,y que después se iba a ocupar de mi caso. Cuando volví el tipo ya se había ido.

Así es la ley en este país donde manda el más ignorante y los más cultos pasan desapercibidos. País que, al igual que el resto de Centroamérica, reina la corrupción y se ve reflejada en todos los ámbitos. La policía es un ejemplo claro.
















4 comentarios:

  1. Lo siento Silvina. soy cindy la que te dió raycon jaime de la concepcion hacia managua hace unos cuantos dias de atras. Con esa experiencia aprende aveces auque no te haya pasado algo asi antes, haz caso ala gente que advierte. ten mucho cuidado.

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  2. Hola, he leido tus relatos y de verdad me quedó sin palabras al pensar en todo lo que tuviste que pasar. Siendo mujer me pongo en tu lugar, si que haber sido una pesadilla. Lamento mucho que te haya ocurrido eso en este pais, y tienes toda la razon, existe demasiada corrupcion que de verdad apesta. Pero eres una mujer con muchas agallas y te felicito por ser tan fuerte y seguir en tu camino de busquedas. Saludos.

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  3. Hay veces que no entendemos por qué suceden algunas cosas, sobre todo las malas, pero siempre, al final, comprendemos que todo, aunque sea lo malo, también nos deja una enseñanza. Gracias por leer. Saludos

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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